QUITO.- Grupos opositores al Gobierno del presidente ecuatoriano Rafael Correa bloquearon vías de acceso a la capital, en la antesala a una planeada concentración en el centro de Quito en protesta por polémicas reformas políticas y económicas. Correa calificó de “fracaso” la protesta y llamó a sus seguidores a congregarse frente al palacio presidencial para apoyarlo. La movilización, acompañada de un paro general que tuvo poca adhesión, es liderada por decenas de indígenas que desde la madrugada de ayer armaron barricadas con piedras, palos y neumáticos en llamas en algunas carreteras, en medio de una fuerte presencia policial que intentó bloquear su avance. El Frente Unitario de Trabajadores (FUT) anunció el cierre de rutas nacionales y el boicot a ferias agrícolas, el cierre de mercados y la suspensión del abastecimiento de leche y otros productos en las ciudades. El FUT y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) son las principales organizaciones que lideran la protesta, una de las mayores acciones opositoras que afronta Correa en sus ocho años de ejercicio.

La oposición tiene el respaldo de sindicatos, estudiantes y políticos en la movilización, que se realizará en paralelo a la concentración de apoyo a Correa. El popular mandatario sostuvo en su cuenta de Twitter que sus adversarios, con esas acciones, “le hacen daño al país, no al Gobierno. No podemos someternos a los abusos de una absoluta minoría. A rechazar el viejo país de palos, piedras y abusos”. “Pueblo de Quito a reaccionar. Todos a rechazar los abusos de unos cuantos. Ecuador ya cambió”, agregó.

Pero las principales actividades no se paralizaron en el país. La oposición exige que el proyecto de reelección presidencial indefinida y los nuevos impuestos justificados como una forma de redistribuir la riqueza sean sometidos a consulta popular. Correa abrió un diálogo para explicar su plan de redistribución de la riqueza y la Asamblea Nacional espera comenzar el debate de la reelección indefinida en diciembre tras explicar a la ciudadanía los cambios. “Para el diálogo ya hubo tiempo, sólo que derogue todas las leyes ahí podríamos sentarnos a hablar pero ya es tarde”, dijo Gonzalo Espín, un dirigente indígena en la sureña ciudad de Latacunga. (DPA)